La adolescencia es un momento clave del desarrollo en el que se producen todo tipo de cambios a nivel físico y mental lo que supone una encrucijada vital en muchos aspectos en el desarrollo de determinadas habilidades o funciones. Es un momento clave en el desarrollo de la propia identidad, se empiezan a cuestionar aspectos que tienen que ver con uno mismo o con el futuro y empiezan los primeros conflictos en las relaciones ya que la manera de relacionarse también cambia.
La OMS considera adolescencia entre los 10 y 19 años y juventud al periodo entre los 19 y 25 años de edad. La SAHM (Sociedad Americana de Salud y Medicina de la Adolescencia) la sitúa entre los 10-21 años. Distinguiendo 3 fases que se solapan entre sí: adolescencia inicial (10-14 años), media (15-17 años) y tardía (18-21 años)
Podemos hacer una diferenciación de 3 etapas a lo largo de la adolescencia:
• Adolescencia inicial: Abarca aproximadamente desde los 10 a los 13 años, y se caracteriza fundamentalmente por los cambios puberales.
• Adolescencia media: Comprende de los 14 a los 17 años y se caracteriza, sobre todo, por conflictos familiares, debido a la relevancia que adquiere el grupo; es en esta época, cuando pueden iniciarse con más probabilidad las conductas de riesgo.
• Adolescencia tardía: Abarca desde los 18 hasta los 21 años y se caracteriza por la reaceptación de los valores paternos y por la asunción de tareas y responsabilidades propias de la madurez
Cada momento evolutivo marca el desarrollo de aprendizajes y experiencias que van a formar parte de su recorrido individual y vital, la adolescencia es una etapa de oportunidades y de cambios que a menudo se vive con incertidumbre y/o de manera conflictiva, lo que genera cambios y fluctuaciones a veces difíciles de gestionar.
Durante esta época de la vida se logra un importante crecimiento y desarrollo físico y se alcanzan los objetivos psicosociales necesarios en la evolución del joven a la edad adulta como son: lograr la independencia, aceptar su imagen corporal, establecer relaciones con los amigos y lograr su identidad.
Gracias a los trabajos de Giedd (2004)(5), se sabe que hasta los 25-30 años no se alcanza el desarrollo completo de los mecanismos neurofisiológicos de la corteza prefrontal, gracias a lo cual, se adquiere la capacidad para discernir lo que conviene hacer: la maduración definitiva. Esto explica la implicación del joven, hasta ese momento, en conductas de riesgo. A diferencia del adulto, que tiene el lóbulo frontal totalmente desarrollado (conexión de la parte emocional con la racional, originando una respuesta adecuada), un adolescente puede dejarse llevar por el primer impulso emocional de ira (amígdala) ante un compañero que le insulta y empezar una pelea, lo que para ellos inhibir este tipo de repuestas que se escapan de su control.
No obstante es importante mencionar los aspectos que más influyen y pueden afectar durante la adolescencia y que se pueden convertir cuestiones a las que prestar atención cuando se detectan.
Algunos de los objetivos más importantes en la adolescencia a la hora de realizar prevención en los posibles factores de riesgo frente a los que se puedan exponer, son los siguientes:
•Aceptar los cambios que experimenta el propio cuerpo asumiendo la maduración sexual y afectiva
•Desarrollar un pensamiento abstracto que permita tomar decisiones y resolver problemas de forma autónoma
•Comprender y también expresar las emociones complejas propias y ajenas
•Formar amistades que ayuden a consolidar la personalidad
•Adquirir un sistema de valores propio que sirva de guía de la conducta
•Pedir un aumento de responsabilidad y establecer relaciones distintas con los adultos
•Aprender a comportarse de un modo socialmente responsable.
El principal desafío del desarrollo durante la adolescencia es encontrar un lugar en el mundo de los adultos, esto suele ser muy intenso para los jóvenes y tiene un carácter de crisis. Sin embargo, huir de la crisis sólo retrasa el desarrollo humano durante este período. Los jóvenes que abrazan esta crisis con responsabilidad en un momento crítico de sus vidas tienden a ser más fuertes, capaces de controlar su vida.